martes, 26 de octubre de 2010
lunes, 25 de octubre de 2010
sábado, 23 de octubre de 2010
viernes, 22 de octubre de 2010

-Venga, invéntante algo. Qué se yo... Que tienes que recoger la ropa de la azotea, que tienes que ir a buscar algo a casa de tu amiga que vive en el piso de arriba, que tienes que escaparte conmigo, di eso si quieres, pero sube... Tengo ganas de ti.
-No has dicho "tengo ganas de verte", sino "tengo ganas de ti".
-¡Sí, y te lo repito!
-Yo también tengo ganas de ti.
-¡Sí, y te lo repito!
-Yo también tengo ganas de ti.
jueves, 21 de octubre de 2010
:)
Yo sólo busco que me tiemblen las piernas, que seas de esos que nadie recomienda. Yo sólo busco que nadie lo entienda, que nos rajen la espalda al pasar, que nos siga la prensa.
domingo, 3 de octubre de 2010
-¿No me vas a decir nada? ¿No me vas a decir lo que estás pensando? Por favor –murmuró él. Podía sentir su aliento en mi mejilla, y pasaron unos cuantos segundos antes de que pudiera pensar de nuevo.
Sus ojos me hicieron olvidar que me sentía avergonzada, que no quería volver a hablar de ese asunto en mi vida.
-Si tuviera que escoger a alguien, a cualquiera, para quedarme abandonada en un planeta desértico-susurré, y sol que brillaba entre nosotros ardió más fuerte-, sólo te escogería a ti. Y no es…, no es hablar por hablar. Cuando me tocas…-Dejé que mis dedos rozaran ligeramente la piel cálida de su brazo y sentí cómo se elevaban llamas en las yemas. Su brazo se apretó a mí alrededor en respuesta. ¿También sentía él ese fuego?-. Bueno, cuando me acaricias no quiero que pares.-Querría haber sido más precisa, pero me faltaban las palabras. Sí, ya era bastante malo haber admitido todo eso-. Si no sientes lo mismo, lo entiendo. Quizá no signifique lo mismo para ti. Y me parece bien.-Mentira.
- Oh, Mel – suspiró en mi oído, y giró el rostro para encontrarse con el mío.
Sus ojos me hicieron olvidar que me sentía avergonzada, que no quería volver a hablar de ese asunto en mi vida.
-Si tuviera que escoger a alguien, a cualquiera, para quedarme abandonada en un planeta desértico-susurré, y sol que brillaba entre nosotros ardió más fuerte-, sólo te escogería a ti. Y no es…, no es hablar por hablar. Cuando me tocas…-Dejé que mis dedos rozaran ligeramente la piel cálida de su brazo y sentí cómo se elevaban llamas en las yemas. Su brazo se apretó a mí alrededor en respuesta. ¿También sentía él ese fuego?-. Bueno, cuando me acaricias no quiero que pares.-Querría haber sido más precisa, pero me faltaban las palabras. Sí, ya era bastante malo haber admitido todo eso-. Si no sientes lo mismo, lo entiendo. Quizá no signifique lo mismo para ti. Y me parece bien.-Mentira.
- Oh, Mel – suspiró en mi oído, y giró el rostro para encontrarse con el mío.
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